Llegó el día. Tanto tiempo tan ansiosos, tan deseosos de que llegara el momento... Los nervios de una boda lo son hasta tantos años después, cuando se supone que uno ya está curado de espanto. Pues ahí los ves como dos veinteañeros nerviosos el día de la boda. Pruebas de vestidos, corbatas retocadas. Todos tan guapos para ir a renovar unos votos 50 años después.En la puerta de la Iglesia los invitados se arremolinaban, hacía mucho que algunos no se veían, otros no se habían visto en 50 años... Todos querían salir en las fotos, aunque hubo uno que se empeñó en salir siempre de espaldas: el tío Ángel.
Por fin el sacerdote les pide salir para el nuevo casamiento. Dos chavalitos de más de 70 nerviosos ante el cura son casi incapaces de articular con tino una frase que llevan diciéndose tanto tiempo: "Sí quiero". Pero lo dicen, lo dicen y hasta a Jesús se le escapa un beso en la mano del cura. A este hombre lo va a promocionar a las altas esferas de la Iglesia.
Por fin el sacerdote les pide salir para el nuevo casamiento. Dos chavalitos de más de 70 nerviosos ante el cura son casi incapaces de articular con tino una frase que llevan diciéndose tanto tiempo: "Sí quiero". Pero lo dicen, lo dicen y hasta a Jesús se le escapa un beso en la mano del cura. A este hombre lo va a promocionar a las altas esferas de la Iglesia.
Una vez tomada la bendición, todos se acumulan en la puerta. Alguno no ha olvidado el arroz y vuelven a experimentar esa extraña sensación de tener que luchar contra treinta queridos amigos que nos terminan poniendo la cara y el pelo llenos de granos. Pero todo se perdona con un fuerte abrazo. Besos, más besos, lágrimas de emoción y de alegría como previa de una bonita fiesta que estaba a punto de empezar.
Unos minutos después todos brindaban y celebraban el día. Una música de fondo, de los años 50 y 60 claro, nos acompañaba durante los primeros minutos de la fiesta. De nuevo abrazos, reconocimientos, besos y recuerdos de tantas cosas que en estos años han pasado, eran los protagonistas del momento. Las viandas se pasaban entre los invitados y los más mayores arrancaron el turno de mesas. Allí, todos compartimos el rato hasta que legó el momento más emocionante y emotivo. "Por favor: Todos suban a la zona de la pista" - exclamó Belén, que como hija mayor tomó las riendas de los discursos. Le siguieron los cuatro hermanos, su nieto Guille, las tías, las amigas de la pareja... Todos poniendo una gota más de emoción en cada intervención y regalo. Los pelos se terminaron de poner de punta cuando Jesús agradeció a todo el mundo con un simple pero contundente: "Gracias a todos por estar aquí, sin vosotros no hubiera sido posible".
Al aplauso general, con los pañuelos ya trabajando al máximo, le siguió un emocionante video resumen de estos 50 añitos. Tras él todos a llorar otro poco. Hubo que poner rápidamente música porque se podía repetir allí lo de la Presa de Ribadelago...
Y así, canción tras canción, baile tras baile, copa tras copa, todos con caras de felicidad y sonrisas enormes, llevamos nuestros cansados pies hasta las 3 de la mañana.
Fue una celebración y una fiesta entrañable. La expectativa fue superada. Ahora, ansiosos, esperamos la fiesta de los 75 años. ¡Abuelos, a por ella!
Carlos Saldaña
Y así, canción tras canción, baile tras baile, copa tras copa, todos con caras de felicidad y sonrisas enormes, llevamos nuestros cansados pies hasta las 3 de la mañana.
Fue una celebración y una fiesta entrañable. La expectativa fue superada. Ahora, ansiosos, esperamos la fiesta de los 75 años. ¡Abuelos, a por ella!
Carlos Saldaña



